Desarrolla una personalidad atractiva y comunica con persuasión e influencia

Una presentación es mucho más que palabras, historias, gestos, y expresiones faciales agradables. Ese «algo más» que lo envuelve todo es tu personalidad. ¿Cómo podemos definir esa personalidad? Quizá, como el conjunto de rasgos que te definen y describen: cómo hablas y piensas, tus costumbres, tus sentimientos, tus opiniones, tus actos, tu gestualidad, etc.

Cuando gustas a una persona, es normal que se interese por ti. De igual manera, cuando gustas a tu audiencia, es normal que se sienta naturalmente interesada por tus acciones y tus palabras. Poseer una personalidad atractiva es uno de esos rasgos que caracteriza a los comunicadores de éxito. Por desgracia para quienes nos dedicamos a formar a comunicadores, es algo que no se puede aprender en un curso. Sí es posible, en cambio, entender cómo podemos desarrollar nuestra personalidad para enriquecerla y volverla más atractiva.

¿Cuáles son las cualidades que te convierten en alguien interesante cuando hablas ante una audiencia? Lo cierto es que ninguna es nueva. Se trata de virtudes perennes: valentía, ganas de ayudar a los demás, tener una mente abierta, parecer digno de confianza, serenidad, modestia, tacto, paciencia, amabilidad, sencillez, rigor, responsabilidad, etc. Veamos algunas de ellas.

Valor
Valiente es la persona que se atreve a hacer aquello que le da un poco de miedo. Por ejemplo, hablar en público. La persona valiente dice: «Nunca he hecho esto y me da un poco de miedo, ¡pero lo voy a hacer!». Y su público lo apreciará. Recuerda: nadie espera que tus charlas sean perfectas. Lo único que esperan es que lo intentes.

Ser de ayuda a los demás
A lo largo de tu exposición, demuestra que te esfuerzas para que tu audiencia comprenda tus ideas, por ejemplo, aclarándolas con historias que las ilustren. Conviene que todos tus oyentes entiendan que no has escatimado esfuerzos para hacer tu contenido fácil de comprender, para adaptarlo a las características de tus oyentes. Te aseguro que te lo agradecerán.

Entusiasmo
Ralph Waldo Emerson escribió que el entusiasmo es «el estallido del rayo». Igual que el rayo ilumina el cielo, una personalidad entusiasta ilumina las vidas de sus oyentes. ¿Cuál es el secreto? Cuando eres entusiasta, también puede serlo tu audiencia. Es un poco como el juego de «Siguiendo al líder». Recuerda: tu audiencia quiere interesarse, incluso entusiasmarse, por tus ideas. Para excitar su entusiasmo, ¡muéstrate entusiasmado tú mismo!

Empatía
Tus oyentes buscan ser comprendidos. Quieren conocer a alguien que se interese por sus problemas y circunstancias. Alguien que los entienda y demuestre interés por ellos. Ponte en su lugar. Estudia cuáles son sus necesidades. Recuerda la palabra «empatía»: la habilidad de compartir los pensamientos y sentimientos de otras personas. Su significado es similar al de la compasión y la comprensión. Si quieres enriquecer tu personalidad como comunicador, trabaja por desarrollar tu empatía.

Hablar en público te ayudará a desarrollar tu personalidad. Al mismo tiempo, cuanto más brille tu personalidad en público, mejor comunicador serás. Como ves, ¡es un puro círculo virtuoso!

Fuente:  El Arte de Presentar

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